El Aperitivo: Un Oporto con Ignacio Peyró

«A la literatura vamos a buscar esa forma superior de la belleza que es la verdad».

Hoy tengo ante mí a un hombre apasionado de la literatura que espera poder leer y escribir cuanto le sea posible, a un madrileño refugiado como Director en el Instituto Cervantes de Londres, a un apasionado de la elástica blanca y a un amante de los fogones.

Desde el territorio de las fish and chips, tengo el placer de entrevistar al columnista, escritor de, entre otros muchos, libros como ‘Ya sentarás cabeza’, ‘Comimos y bebimos’ o ‘Un aire Inglés’, antiguo asesor en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno y muchas cosas más: Ignacio Peyró.

Tiene cientos de hojas escritas y miles de situaciones vividas, ¿Qué elementos debe haber en el ambiente para acabar cobrando vida como protagonista de sus libros?

La casualidad tiene una fuerza en la vida que rara vez reconocemos -y también en los libros.

Los cambios no siempre son positivos, aunque, salta a la vista, que Inglaterra le ha dado más alegrías que disgustos. Sin embargo, ¿Cuáles fueron los miedos que asaltaron a Ignacio Peyró en su nueva etapa?, ¿Qué ha sido de ellos? Tal vez, alguno aún se encuentre bajo su cama.

Todos somos territoriales de una manera u otra y yo estaba muy apegado a Madrid -incluso a un cierto Madrid. No pensé que fuera a cambiarlo. Y la distancia siempre es distancia: al volver, siempre vas a toda prisa y no puedes dedicar al madrileñeo el tiempo de antes. Pero no dramatizaré: estamos a menos de dos horas de avión. ¡Se puede ir y volver en el día! Más que miedos, hablaría de sujeciones o responsabilidades -por ejemplo, la necesidad de hacerlo bien en el trabajo. El resto de miedos -la muerte, la enfermedad- son oscuridades que todos llevamos dentro.

Todo escritor, durante su carrera, convive con situaciones que, de darse, le harían temblar ¿Teme más al folio en blanco o a no ser capaz de vender libros?

Hay que centrarse en escribir, que es un privilegio, y lo demás vendrá por añadidura. O no vendrá. En todo caso, importa poco y podemos hacer poco, y aquello que podemos hacer no sé si siempre compensa hacerlo. Por supuesto, tener un editor que confíe en ti es importantísimo, y yo les deseo que toda esa confianza les vuelva en forma de grandes riquezas.

Cada persona trata de embellecer su vida con ciertas cuestiones morales o físicas, ya sean joyas, vestidos o códigos éticos ¿Usted embellece su vida con la literatura?, ¿Cómo lo hace?

A la literatura vamos a buscar esa forma superior de belleza -que no tiene por qué ser necesariamente «bella- que es la verdad. O, al menos, un fogonazo de verdad.

La posmodernidad ha abierto paso a variopintas tendencias ¿Qué es la belleza para Ignacio Peyró?

Le diré como San Agustín con el tiempo: cuando me lo preguntan, no lo sé; cuando no me lo preguntan, sí lo sé. Por suerte, algo más fácil de reconocer que de explicar.

En mi opinión, la verdad no la dicen los borrachos y tampoco los niños pequeños. La verdad se oculta en la mirada que es capaz de vestir las mejillas de otra persona con unos hoyuelos ¿Cuáles son los ojos que nunca podrá olvidar?, ¿Qué momento tiene grabado a fuego lento en su memoria?

No sé decirle ahora, pero sin duda el enamoramiento correspondido es un momento de gran exaltación.

No sé si lo recuerda, pero, cuando me firmó su libro ‘Ya sentarás cabeza’, con una dedicatoria hecha a dos colores debido a la escasez de tinta, los protagonistas fueron el Real Madrid y la bella Portugal ¿Qué significan para Ignacio Peyró la camiseta blanca y el país vecino?

Algo unido a la familia y a la infancia: Portugal fue mi primer exotismo. Y no había libertad como la de dar patadas a un balón. Por otra parte, ser del Madrid imprime carácter. Algunos quieren ser más que un club: el Madrid ha sido elegido para no ser un club más.

Me agrada compartir con usted la pasión por los fogones, pero me gustan las personas con personalidad, con personalidad instruida ¿Alguna vez ha tenido que devolver un vino cuando se lo han dado a probar? Y, de haber sucedido ¿Cómo se lo hizo saber al camarero?

Bueno, cuando ocurre, generalmente, es algo que se habla con el sumiller y está de acuerdo. Y ocurre alguna vez -y no siempre es tan obvio, piensas a veces si con aireación mejorará, etc. Durante mucho tiempo bebía bastantes vinos viejos, y era frecuente. El otro día, en Cuenllas Salesas, David Outeiral abrió un Vouvray viejo, lo olió y vio que tenía corchazo.

Considero que la comida inglesa no tiene nada que hacer frente a la gastronomía española, pero, de todos modos, el amor por este arte rompe cualquier prejuicio ¿Qué restaurante de Londres me recomendaría? Y, puestos a hablar de cocina, cíteme uno de Madrid o de cualquier parte de España. Unos fogones que le hagan sentir como no lo han hecho otros.

Saint John en lo inglés, Kiln en lo no inglés. Y no pocos sitios para el vino. En España son, sinceramente, demasiados, pero guardo un especial buen recuerdo de un viaje por Cantabria y Asturias el verano pasado -del balneario de Salinas a Las Redes o La Cigaleña.

Todos las personas tienen ciertos lugares donde refugiarse cuando la tormenta descarga ¿Cuáles son sus trincheras londinenses?

Mi piso es pequeño pero agradable y bien provisto. Y siempre hay algún club en el que sestear con discreción mientras fingimos leer el Spectator.

Inglat­­­­erra es el país de la antelación y de la puntualidad ¿Qué es España para Ignacio Peyró?

Un país desinteresado, ruidoso por vital, marcado para bien y para mal, todavía, por el sentido del honor. Pero creo que en no mucho tiempo habrá cambiado; ha cambiado ya.

La pregunta fácil sería qué cambiaría de España, pero ¿Qué conservaría eternamente?

Un cierto casticismo inocente y genuino. Los rótulos. Esos azulejos de “hoy no se fía, mañana ya veremos”. Los patios. El silencio de la siesta. Las torres de las iglesias cuando vamos por la carretera y todo el pueblo se apiña alrededor. La lengua de mis abuelos.

En su nuevo libro ‘Un Aire Inglés ‘ recoge un artículo donde habla de los atardeceres ingleses ¿Son más bonitos que los de Madrid?, ¿Qué le genera a Ignacio Peyró un atardecer?

Bueno, no se trata de comparar. Los cielos de Castilla y los de Inglaterra son muy distintos. De hecho, no solo hablaba de los de Inglaterra, también de los de Flandes -del fenomenal impacto de ocasos y amaneceres sobre el llano, llanísimo, campo de batalla. Sí recuerdo que uno de mis días más memorables en Inglaterra -en Whitsable, una playa solitaria- tuvo un atardecer especialmente ceremonioso.

A su biografía de Twitter apenas le quedan caracteres con los que engrosar la bienvenida a su perfil, pero ¿Qué futuros proyectos tiene entre manos?

Leer y escribir cuanto me sea posible, y que la pereza no me alcance.

Pienso que para comprender el presente primero debe conocerse el pasado ¿Qué significan para Ignacio Peyró los autores clásicos de la literatura española? ¿Por qué son tan especiales para usted Pla y Azorín?

No sé si nos enseñaron a escribir, pero nos enseñaron algo mucho más importante: a leer.

Me consta que tiene dos hermosas bibliotecas, una en Londres y otra en Madrid ¿Cómo las ordena?, ¿Qué significan para usted?

A Londres no me traje libros, pero se han ido acumulando. Cosas que pasan. Todavía es una cantidad muy manejable: he querido comprar poco o nada, el piso es pequeño. En Madrid ahora mismo no me reconozco en la biblioteca y no sé si tendré -o cuándo- días para ordenarla.

La cultura parece ser la gran olvidada de una España que cada día es más reacia a su historia, ¿Qué se ve desde la atalaya del Instituto Cervantes de Londres?, ¿Cómo se recibe la cultura española en el extranjero?

España gusta sin conocerla -cae bien- y gusta más cuando se la conoce.

Ha sido mencionado por algunos de los columnistas que he tenido la suerte de entrevistar, ¿Quién es el mejor para Ignacio Peyró?

Somos la mejor generación que escribe en prensa desde hace mucho tiempo. Entre otras cosas, por la cantidad de nombres buenos que hay.

Considero que todo columnista sabe cuándo ha escrito una buena columna. A su juicio, ¿Qué no debe faltar entre las letras de un articulista?

Swing.

¿A Quién le gustaría leer en este folio? Ayúdeme a conseguirlo.

A Jon Juaristi, por ejemplo, pero no tengo su correo.

Un comentario en “El Aperitivo: Un Oporto con Ignacio Peyró

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